Gurús y sus secretos del éxito

Últimamente he visto muchos vídeos de gurús que salen en TED, y otros sitios, explicando cómo consiguieron el éxito. Los veo porque me ayuda a tener una perspectiva de vivencias que no están al alcance de mi mano, y para que engañarnos, a todos nos atrae saber lo que opina la gente con éxito.

Siempre me han parecido graciosas aquellas personas que creen que cuanto más raros sean más se parecen a los genios. Pero no se dan cuenta de que los genios no nos atraen por ser raros, sino por ser genios. Si a Mark Zuckerberg le da la gana ir con chanclas será muy cool porque va con chanclas un tío que gana millones, pero la segunda parte, la de “gana millones”, es algo necesario para que suceda.

A todos los demás que os gusta ser raros pero que no ganaréis un millón de euros en vuestra vida, sois simplemente raros.

Pero bueno, a lo que íbamos, de lo que me he dado cuenta mirando estos vídeos tan interesantes es que, al final, los discursos tienen siempre la misma estructura (aunque los argumentos se contradigan constantemente). Es como si para un buen speech sobre “el secreto del éxito” hubiese unos ingredientes que no pueden faltar.

Bueno, para no exagerar, es verdad que hay varias estructuras diferentes, no siempre todas las conferencias van a tener la misma, pero creo que abarco una gran parte de ellas.

Por supuesto, es parte del storytelling que se montan para atrapar a los oyentes, no les culpo, creo que lo hacen genial, pero vamos a analizarlo un poco.

El fracaso

Casi siempre empieza igual, explican una historia graciosa sobre cómo fracasaron, a todo el mundo le hace gracia porque es gente importante y la gente importante es graciosa, interesante y guapa. Con esta historia consiguen dos cosas:

La primera es caer bien porque parecen humildes y tu estás sentado escuchándoles y piensas “míralo, si hasta parece que podría ir a tomar unas cañas con él”.

La segunda es hacerte creer que él es como tú, que también fracasó, que tu tienes esperanza. La esperanza es lo más importante para una charla como ésta, porque si ya de entrada explicas que lo que has conseguido tú es algo imposible para el resto, lo único que vas a generar es decepción.

La iluminación

Esta parte es mi favorita, el despertar, el aprendizaje definitivo, la lección suprema, al más puro estilo jedai. Es cuando el conferenciante se da cuenta de que toda su vida era una mentira y descubre la verdad absoluta. Yo a veces voy avanzando el vídeo hasta que encuentro este trozo y lo repito varias veces, puro vicio.

Esta parte es la que todos hemos venido a ver, es aquel momento en el que desvela el secreto del éxito. Si la historia acabase con un fracaso a nadie le interesaría, podría ser una buena broma, pero todos hemos estado esperando pacientes, riéndonos de las bromas ansiosamente, sabiendo que finalmente seríamos recompensados con el la receta mágica.

El secreto del éxito debe ser simple

No puedes decir que deben estudiar tres carreras y aprender kung-fu en las montañas del Tíbet porqué la mitad de la sala va a desconectar cuando vean que les estás dando trabajo.

Debe parecer alcanzable, esto no quiere decir que todos vayan a poner en práctica los consejos que se da una vez acabe el speech, pero durante la conferencia es importante que el público tenga la impresión de que si se lo propone, puede llegar a hacerlo.

Debe residir básicamente en la comprensión

No puede ser algo demasiado práctico, porque la gente podría comprobar empíricamente si funciona o no. Debe ser, principalmente, una nueva manera de pensar.

Aunque sí se agradecerá que venga acompañado de unos consejos prácticos de comprobación un poco ambigua, como por ejemplo: Lee cada día, haz dos horas de deporte a la semana, escribe cada mañana tres cosas que agradeces, desea que los demás sean felices, etc.

Estos consejos son muy específicos, son pasos exactos que debes hacer para encontrar el éxito. Con ellos solucionan que a aquellos a los que la nueva manera de pensar les había sabido a poco, queden satisfechos pensando “mira, pues no he pillado muy bien lo primero, pero los pasos estos sí que los puedo seguir”, y nos vamos contentos con la sensación de que con un poco de fuerza de voluntad vamos a cambiar nuestras vidas.

Debe tener consistencia teórica

Algo curioso es que la mente humana necesita que las teorías puedan razonarse, sino, no puede considerarlas válidas. Por eso es tan importante para las empresas que su discurso de venta sea claro y conciso y tenga un razonamiento lógico en el que el consumidor acabe diciendo “es cierto, lo necesito!”.

Pero en el fondo, la compra se hace por emociones, es decir antes de entender el razonamiento ya sabemos si queremos el producto o no. ¿Para qué sirve el razonamiento entonces? Muy sencillo, para que el consumidor se convenza a sí mismo de que no es solo un capricho sino que lo compra por una utilidad.

Lo mismo sucede con las fórmulas de éxito, no pueden convencer a nadie por muy buen feeling que te den si no acaban teniendo un sentido lógico. Por ejemplo, si te dicen “el éxito está en comer como un cerdo y pasarte el día mirando la tele”, quizás te produce buen feeling, quizás piensas “mira, de todas las que me han dicho me quedaría con ésta”, pero si no te da una razón lógica por la que vas a tener éxito haciendo eso, no vas a creértela.

El problema es que teorías lógicas hay muchas, muchísimas, pero que sean válidas y aplicables a nuestra situación, solo unas pocas. Comprobar esto es tan sencillo como comparar todas las formulas mágicas que dan las personas con éxito para darse cuenta de que no solo no tienen nada que ver unas con otras, sino que incluso muchas de ellas se contradicen.

Esto es porque simplemente han creado su propia teoría del éxito en base a una sola experiencia, la suya. Con la cantidad de diversidad que hay y las diferentes situaciones y contextos que existen ¿No esperarás que funcione a nivel mundial?

Ni tu, ni ellos mismos saben porqué han tenido éxito

No es broma, creo firmemente que lo más probable es que ni siquiera las personas con éxito sepan por qué tienen éxito. Es tan simple como que intervienen demasiadas variables que no controlamos y además, cuando las cosas funcionan, no nos paramos a analizar por qué funcionan. Hay gente que siempre le sale todo bien, genial para ellos, pero cuando os den un sermón, ni caso, porque lo importante no es lo que digan que debes hacer, sino observar cómo lo hacen ellos.

Sería más provechoso poder ver lo que hacen un día entero para sacar nuestras propias conclusiones a dejarles decidir qué es lo que les ha llevado al éxito. Porque nadie dice que lo que nos cuentan ellos no sea parte de su éxito, pero probablemente el 90% de la realidad no es tan original y revelador.

Pero claro, ¿qué vas a decir en una conferencia de una hora?¿Qué el secreto está en pasarse horas sin dormir o que el departamento de compras aprieta a los proveedores hasta dejarlos sin respiración? ¿Que la clavaron con esta publicidad y que ahora intentan analizar porqué, mientras sobreexplotan la anterior tanto como pueden? No suena tan bien como lo que dicen ¿verdad?

Mejor nos quedamos con estas formulas mágicas que te dejan pensando toda la noche “¿Qué diablos habrá querido decir con esto?”.

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